jueves, 28 de noviembre de 2024

 

 

Nel mezzo del cammin di nostra vita 

mi ritrovai per una selva oscura, 

ché la diritta via era smarrita.

lunes, 25 de noviembre de 2024

All our gods have abandoned us

Me enseñaron a amar un monstruo. A un aliento invisible que arrancaba, pétalo a pétalo, la alegría de las margaritas del suelo árido. Mientras, con sigilo, desconchaba la cal superviviente en las fachadas de las casas del pueblo. El blanco y la infancia se desmenuzaban al mismo tiempo sin conocerse.

Ahora, sin embargo, las creencias han muerto. Porque todos nuestros dioses nos han abandonado. El tiempo ha demolido sus estatuas frías de mármol. La verdad desarraigó mi fe.

Yo, con el viento de diciembre ululando desengaño, me tumbaré sobre sus cabezas decapitadas y mi peso ahogará su suerte. Aun con mi cuerpo manchado de sangre de cuna, abrazaré las ruinas que las bestias a las que quise creyeron legarte. Y construiré un presente justo. Acariciaré los surcos de quien, cada noche, dibujó grietas de dolor en tu frente. Defenderé la alegría como el espacio sagrado que quisieron robarte. Extirparé las raíces descompuestas de la estirpe. Plantaré, con lágrimas de entusiasmo vencido, las margaritas en las campiñas del sur que quisieron arrebatarte.Y gritaré con la rabia de generaciones silenciadas bajo las tumbas blancas. Gritaré hasta que retumbe el mármol sordo de sus lápidas.

Y lloraré hasta que mis ojos se sequen bajo esta luz ciega y sobre esta tierra resquebrajada, yerma, que nos vio nacer.



viernes, 8 de noviembre de 2024

Lo fragmentario I. La piedra

 De pequeña disfrutaba de recolectar piedras que me encontraba en el campo, en el parque o en la playa. Comprobaba con sorpresa su tacto, textura, peso y brillo. Me asaltaba, de algún modo, una sensación sinestésica, como si el material rocoso transmitiera a través de su superficie porosa luces que crujen asustadas. En especial, recuerdo mi fascinación por el cuarzo incrustado en muchas rocas comunes. Un frio blanco resplandecía en una superficie lisa y brillante por la que los ojos se me resbalaban. Otras veces, las piedras albergaban tantas aristas que me sentía abrumada: nadie nos enseña a reconocer la complejidad formal de las cosas más pequeñas de nuestro mundo.

Pero sin duda, algo que me sucedía y que a día de hoy me continúa invadiendo es el sentimiento de anhelo al acariciar una piedra con las yemas de mis dedos. La sostengo en mis manos como un trozo de alma de un lugar desconocido, el resultado de un tiempo indeterminado. Un cambio de rasante en el que se intuye, pero nunca llegará a palparse, el otro lado de las cosas. Entonces, tiendo una metáfora como puente entre la piedra y yo. Abrazo su testimonio, que no puedo comprender.  A pesar de que su historia sea inalcanzable, mi deseo de significado es siempre más fuerte.

Supongo que las piedras son, ante todo, fragmentos de la tierra.

Desde ayer, en un curso sobre Maggie Nelson y su obra Bluets, se encendieron en mi mente impresiones sobre la escritura fragmentada. Se han disparado en mi interior multitud de ideas sobre el concepto de fragmento que necesito explorar. Las experimento como pulsiones que hablan sobre quién soy y el espacio que ocupo. Me gustaría poder, en la medida de lo posible y a pesar de la falta de tiempo, reflexionar sobre ellas para llegar a reconocerme a través de las proposiciones que desprendan. Convertir las sombras de lo latente en materia. Porque, como una vez escribí, dar nombre a las cosas es permitirles nacer.

lunes, 26 de agosto de 2024

Escribir es cavar túneles profundos en el espíritu. Capilares rotos que todo lo impregnan, tejido tras tejido inundados, un escozor frecuente. Sal en las lágrimas, dolor en la sangre, sudor en el terror, silencio en la angustia. Escribir aviva el miedo, porque abre heridas en el cuerpo, descubre precipicios en el pensamiento y más aún en el afecto. Esa idea te sobreviene como un incendio algunas noches y se impone al sueño. Pero al mismo tiempo sabes que ese concepto es la cobarde inseguridad de la parálisis, de la inmovilidad disfrazada de refugio. También de la sequía espiritual. Te has pasado meses con vértigo a escribir como quien teme contemplar su reflejo en un espejo y redescubrir un monstruo. Una deformidad que nunca debió existir. Shelley te visita: "¡Cómo me horroricé al verme reflejado en el estanque transparente! En un principio salté hacia atrás aterrado, incapaz de creer que era mi propia imagen la que aquel espejo me devolvía. Cuando logré convencerme de que realmente era el monstruo que soy, me embargó la más profunda amargura y mortificación". 

Sin embargo, un impulso vital reside adentro, una hoguera calcina las sombras de la infancia y te salva de ese secuestro una y otra vez. Recuerdas la poderosa imagen que invade tu mente cuando escuchas aquella canción de los Pixies, Un Prometeo in(d/s)olente rebelándose contra su propia historia, buscando un perfil invisible que siente quemando la sangre como un espectro: el otro lado de las cosas, un largo suspiro que casi roza el futuro, la quimera de su centro de gravedad. Prometeo hincando las rodillas en la tierra, escarbando sin tregua con las manos manchadas las raíces de su relato: la pertenencia arrebatada, el esqueleto de su memoria, el calor de la esperanza en un hogar que es él mismo. There is this old woman, she lives down the road. You can often find her kneeling inside of her hole. And I often ask her, "Are you looking for the mother lode?"."No, my child, this is not my desire" and then she said:


I'M DIGGING FOR FIRE. 















miércoles, 8 de mayo de 2024

Reseña sobre Máquina de Guerra, de Mohama Saz

 Comparto mi última reseña para la revista FreeRockin sobre Máquina de guerra, último álbum de Mohama Saz. Me ha hecho especial ilusión escribirla porque Mohama Saz es uno de los grupos que más me entusiasman del panorama musical español. Las sensaciones tan profundas y complejas que su música me transmite, pero también su postura política y vital hacen que me identifique personalmente con su propuesta. Gracias a la banda por felicitarme y ser tan agradecidos. Y a Andrés por toda la "turra" que le di.

Puedes leer mi reseña   aquí

martes, 7 de mayo de 2024

 

 

 'I'm a river running through your heart'

Augurios de un sueño

La lluvia colisionará contra el cristal
porque refleja la utopía vencida de las nubes.
Contemplaré sola la tormenta:
un temblor, un abrazo, un estambre
goteando sobre mis piernas
y sus surcos bajando con ternura salvaje.
 
Te diré que te quiero con la boca manchada como
las fachadas desconchadas de las casas
no tan blancas 
y las espaldas en verano mudando la piel muerta.

Con la sombra de una memoria escrita en mi corteza,
árida, como el rastrojo quemado en la garganta,
caminaré por la noche sonámbula, buscándote, 
 agarrando las paredes como quien tienta un rostro
y, entre la esperanza y la ceguera, 
reconoce la nada. 



domingo, 31 de marzo de 2024

La ternura es el verdor de la yema del jazmín. La vulnerabilidad violácea del pétalo blanco que espera brotar. Es esta ternura la fragilidad de su incertidumbre, que crece recia como el tronco del olivo y huele a soledad telúrica.

El calcio del hueso, un llanto salvaje, urdimbre y tierra seca. La sal en las mejillas como el fulgor del mar.

No hay paz en la ternura que cobijo, sólo un destello fulminante. Un abrazo innato en el fin del mundo. La incandescencia de su tacto.

No existe un cuerpo con mayor luz que el pecho que, al respirar, palpita y se estremece. 

Porque con ternura ama, sufre y lucha al mismo tiempo.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Poema rescatado (septiembre 2018)

De tu pecho se abrió el silencio.

Las naranjas amargas de las calles caen al suelo sin ruido,

huecas como ecos sin zumo.

Solo las polillas desorientadas pronuncian un rastro

alrededor de una luz amarilla.

Vuelan surcando el aire de esta casa.

Mis ojos trepan hacia ellas

como la hiedra abrazada a una esperanza en el techo.

Devoran mi alma, yo respiro tu cuerpo,

isla de tierra sin pausa.

Desgajo una naranja, afuera cantan los grillos.

Sobrevive una polilla en el borde de la lámpara

y la casa se alimenta de la luz que la sepulta.

Vivimos incompletos, morimos irresueltos.

Los grillos cantan

mientras la muerte se levanta de su lecho.

La polilla resuena contra la lámpara,

choca contra el cristal formando destellos.

Morimos irresueltos, pero tu cuerpo es una isla.

De tu camisa desabrochada,

se asoma otro paisaje:

el ala rota del ángel,

la mitad que heredé de mi padre,

el poema que cicatrizara el alma.

El aleteo se hizo lumbre

y de tu pecho se abrió el silencio.

Ahora, desnuda, hurgo en la polilla,

en la quietud irresuelta que anida en su sombra.

lunes, 19 de febrero de 2024

 "El miedo es una reacción natural al acercarnos más a la verdad"

Pema Chödrön


"Siento el amor a través de tus dedos, y eso me desarma".

-A-




miércoles, 10 de enero de 2024

Miedo da a veces coger la pluma y ponerse a escribir,

miedo da tener miedo a tener miedo,

yo por ejemplo que nunca temí nada,

pudiera ser que un día sintiera frío,

un frío nuevo que no le da el invierno.

Es malo que te corten las alas con un palo.

Es duro que los niños no te entiendan.

Es bastante difícil ser feliz una tarde

y lo mejor para sufrir es tener una viña.

Qué mal sienta la angustia si estás desentrenado.

Cómo te quema el pelo la gente que te grita.

Es lamentable y cruel que te roben el aire.

Afortunadamente esto durará poco,

y lo otro, lo otro puede ser infinito.

 

(Todo asusta)


Gloria Fuertes

viernes, 5 de enero de 2024

Sankalpa

 Encontré la mirada que encierra el mundo en el que quiero existir.



Abrazar a mi familia y mantener mis demonios dormidos. Pisar con arraigo -y sin obediencia- la tierra.

Aunque mis ríos sean los de Heráclito y mis anhelos los de Antígona, 

éste es mi sankalpa.