martes, 12 de diciembre de 2023

 

 


Porque la piel tiene memoria, en mi cuerpo resuena tu nombre. 
Se arraiga con fuerza a la anatomía del silencio,
porque tu nombre se ahoga en el ruido del lenguaje.
Nunca pude intuir el peso de su sonido. 
No supe invocarlo lejos del polvo que levanta el viento 
en los olivares. 
Sin embargo, en cada pisada que avanzas, su eco arrastra consigo 
un suspiro solitario, una querencia bendecida, 
la promesa de una huella.
Mi voz conoció entonces
que tu nombre llegó para quedarse.