miércoles, 27 de septiembre de 2023

Río de la Villa

Derramé toda mi rabia sobre la acequia, las lágrimas pesaban en los ojos como el cadáver del río seco.

"Si fueras realmente inteligente, no malgastarías tu tiempo en reflexionar sobre algo que no quieres elegir", me dije.

Pero permanecí allí, entre matorrales y jaramagos, mientras las nubes se atascaban sobre las montañas. Me vacié hasta que no quedara más que llorar adentro y el agua lo arrastrara todo consigo.

sábado, 16 de septiembre de 2023


Só eu sei que sou terra,
Terra agreste por lavrar.
Silvestre monte maninho,
Amora fruto sem tratar
Só eu sei que sou pedra,
Sou pedra dura de talhar.
Sou joga pedrada em aro,
Calhau sem forma de engastar
.[...]
Porque eu não sei se me quero polir,
Também não sei se me quero limar,
Também não sei se quero fugir
Deste animal, deste animal.

Antonio Variaçoes


Mi sonrisa se enredaba en las vías de Atocha.

El amor es el tiempo en fuga,

un cuerpo que espera entre la fragilidad de los andenes.

Y el verano huía, como un tren que atraviesa eterno los campos de girasoles.

Deseaba transitar los mapas del cuerpo sin desvanecerme.

Porque nací en esta vega antigua

donde crecen los olivos milenarios,

y aprendí que el sentimiento robusto arraiga firme en la tierra.

Porque los afectos poseen su propia geografía,

quiero ser otro olivo en el sur, su resistencia innata.

Quiero ser efímera y recorrer contigo todas las estaciones. 


lunes, 4 de septiembre de 2023

Sobre la ternura

¿Por qué deberíamos conocer el límite propio? La vida es un continuo acontecer que cambia las coordenadas de nuestros límites. Cada relación, cada modo de estar en el mundo está resituando los limites posibles del yo. Cuando nos emocionamos, cuando nos sentimos tiernas, nuestros límites están adquiriendo nuevos horizontes, algo se amplia del yo hacia fuera. No está claro el límite cuando se sienten emociones. Lo emocional transgrede los límites de la piel y camina hacia una sensibilidad expansiva. De manera antagónica, el cuerpo se encoge ante la incapacidad de emocionarse, se endurece bajo una corteza endémica, individual y privativa. La ternura como forma de emoción extiende y enriquece el cuerpo como territorio hacia espacios desconocidos aún por significar.

Cuando nos enamoramos vivimos una ampliación de nuestro límite, la narrativa del yo se amplía hacia la otra que entra en nuestro espacio de forma nueva, el límite es transgredido por la emoción del eros, dilatando el yo conocido.

La ternura puede entenderse entonces como la carencia de firmeza; porque un cuerpo habitado por la ternura está abierto al encuentro con otro cuerpo y otra realidad que va a transgredir sus límites. Es, por tanto, un motor de transformación de la identidad del yo hacia nuevos espacios. Y es ahí, en ese desdibujar nuestras líneas para abrazar al otro, donde reside la belleza de la ternura.


viernes, 1 de septiembre de 2023

Septiembre

 Latidos como relámpagos.

Habito en esos pálpitos de luz

y quiero entre las grietas de la distancia.