jueves, 17 de julio de 2025

No asumir. Rechazar.

Destruir a las madres.

¿No pensaron ni un momento 

en todos sus hijos creciendo

bajo el azul apocalíptico 

 de un cielo sin luna?

¿Su legado, un suspiro,

y nuestra herencia, la carga?

El pan mojado desmenuzándose en sus bocas

como la rodilla herida hundiéndose

en el barro.

Esa sangre como descendencia.

¿No les escuece el desgarro del sacrificio 

arrojar luz en un mundo oscuro,

convertir nuestros cuerpos

en las grietas ciegas de una tierra que esclaviza?

¿Cómo crear sin imponer vida? 

¿Cómo vivir en libertad si nadie escoge nacer?

La elección de no engendrar, entonces,

devuelve albeldrío y resistencia a mi cuerpo.

Y a ti, que te quise

y te quiero sin existir,

te hace un poco más libre

desconocer

el espacio de pensamiento,

el peso en el vacío 

que en mi existencia

ocupas.


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