domingo, 30 de julio de 2023

  
So it's not hard to fall
When you float like a cannonball.


It's not hard to grow
When you know that you just don't know.



Ahora, en las heridas crecen flores. En esta tarde al sol, en la terraza, los potos se asoman con timidez al mundo mientras clavo mis codos en la baranda, en ese hierro negro que arde hasta enrojecerme los antebrazos. Soy como esas plantas: aunque desconozco lo que ocurre afuera, intuyo lo que sucede adentro. Brotan en mis piernas tallos azules, rozan las rodillas con una firme ternura. Un sentimiento casi mítico enraizándose en silencio, carente de dioses y dogmas. Su eco etéreo late con la solidez de una roca que golpea, llamando a todas las puertas de mi cuerpo. Hace tiempo que perdí una guerra: rompí mi lanza y resquebrajé este arriate. Mis raíces son pacíficas pero delgadas y profundas. En la calle pasean gentes que desconozco y que parecen no tener prisa por llegar a ninguna parte. Desde la baranda, el sentimiento se me enreda entre los dedos, abraza mi torso y besa sus llagas. Arranca los aires difíciles de la nostalgia. Y, de repente, no soy más que una herida floreciendo en un verano incandescente, con la robustez de los olivos y la fragilidad de las amapolas. Al quedar la calle vacía, sus pétalos se abren en los muslos, suspirando afecto, lentamente. 



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