La desnudez de una esquina.
La altura acurrucada del vértigo.
La nostalgia afilada y su arquitectura,
como una arista sin pulir.
El vuelo lacerado por el suelo.
La ropa rasgada del recuerdo.
Los domingos manchados de sangre.
El ángulo de mi mirada
posándose en la rama
a punto de quebrarse.
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